Rotación
de la Tierra.
La rotación diaria aparente de la esfera celeste de Este a Oeste es debida a la rotación real de la Tierra, de Oeste a Este. La mencionada rotación de la bóveda celeste se percibe de diferente manera según sea la latitud donde se encuentre el observador. Hemos de tener en cuenta que, en el hemisferio Norte, la altura angular de la estrella Polar nos indica la latitud del lugar de observación: cuanto más alta esté la Polar, más al Norte nos encontraremos.
En la siguiente figura
consideramos el movimiento diurno del Sol, desde el orto hasta el ocaso, para
latitud 40o y diferentes estaciones. En los equinoccios
de primavera y otoño (21 de marzo y 22 de septiembre, respectivamente) el Sol
recorre el Ecuador celeste. En el solsticio de verano (21 de junio) la declinación
del Sol es de 23o 27’ y, por tanto, su trayectoria diurna aparece
más hacia el Norte que el Ecuador celeste; en el de invierno (21 de
diciembre) la declinación es de -
23o 27’ y aparece más al Sur. La declinación es una coordenada
(ver coordenadas celestes) que indica la distancia angular desde el
Ecuador al astro, a lo largo del meridiano que lo contiene.

(El
observador se encuentra a 40O
de latitud Norte. La altura angular de la estrella Polar es, por tanto, de 40O)
El movimiento de rotación de la Tierra alrededor de su eje da lugar a lo que se denomina día, que definiremos como el intervalo de tiempo transcurrido entre dos pasos consecutivos de un cierto astro por el meridiano del lugar (en el uso común se denomina día al período de luz natural, en contraposición a la noche). Si tomamos al Sol como referencia, hablaremos de día solar. Podemos comprobar que la duración de los distintos días solares varía, ya que la Tierra no se mueve siempre a la misma velocidad alrededor del Sol y, además, su eje de rotación está inclinado: se hace un promedio que llamaremos día solar medio, dividido en 24 horas.
Una simulación del movimiento diurno del Sol la encontrarás en el applet siguiente. Podrás observar el movimiento del Sol en la esfera celeste, suponiendo la Tierra quieta, y, simultáneamente, la proyección de los rayos solares en un plano horizontal cuando hacemos que sea la Tierra la que se mueva (situación real). Comprobarás, asimismo, que las figuras que dibuja el extremo de la sombra son cónicas (prueba con distintas latitudes y declinaciones).