Aventura del Caballero de los Espejos (II,12-14)
La noche
siguiente, con gran sorpresa de don Quijote y Sancho, encuentran en despoblado a
un caballero andante, armado de todas sus armas, melancólico y enamorado de una
dama llamada Casildea de Vandalia, a la que canta un enternecedor soneto.
Va, además, acompañado de un escudero. Se trata del Caballero de los
Espejos, que pronto traba conversación con don Quijote, mientras Sancho
departe amigablemente con el escudero, en uno de los capítulos más graciosos
de la novela (c. 13).
Los caballeros discuten sobre la belleza de las respectivas
damas y, como era de esperar, deciden zanjar el problema mediante una batalla
singular que deberá celebrarse al amanecer. Luchan ambos y don Quijote derriba
a su adversario, y al quitarle el yelmo advierte que se trata del
bachiller Sansón Carrasco. La sorpresa continúa cuando Sancho descubre que el
escudero no es otro que Tomé Cedial, su vecino. Don Quijote llega a la
conclusión de que se trata de una nueva jugarreta de los encantadores.
En el capítulo 15, Cervantes nos aclara que Sansón
Carrasco, de acuerdo con el cura y el barbero, se había disfrazado de caballero
andante con la intención de vencer a don Quijote y obligarle a volver. Dado lo
mal parado que salió, Sansón Carrasco se propone volver a buscar a nuestro
caballero para, además de las razones citadas, vengarse de él.