La aventura de Clavileño (II,40-41)

    Desde el capítulo 36 al 41 se cuenta la larga e interesante aventura de la condesa Trifaldi, o dueña Colorida, y de Clavileño. La Trifaldi se presenta ante don Quijote con un grotesco cortejo de damas barbudas para pedirle que vaya a la lejana isla de Candaya a desencantar a la infanta Antonomasia y a don Clavijo, convertidos por el gigante Malambruno: ella, en simia de bronce; y él, en un espantoso cocodrilo.
    Los criados del duque realizan toda esta farsa con notable propiedad. Para ir a Candaya es preciso montar en un caballo de madera, llamado Clavileño, que lleva rápidamente por los aires a las regiones más apartadas. Don Quijote y Sancho montan en el caballo de madera, les cubren los ojos y, mediante fuelles y otros artilugios, les hacen creer que están volando.
    La aventura acaba prendiéndole fuego a la cola del caballo y, dado que estaba lleno de explosivos, don Quijote y Sancho salen por los aires y quedan chamuscados.